Introducción
Los múltiples y complejos cambios a los que se han visto sometidos los sistemas de salud en el mundo demandan del sistema educativo, ahora más que nunca, sendos ajustes y reorganizaciones, de manera tal que sea más visible y articulada su relación en torno a objetivos, estrategias y controles mancomunados, encaminados a mejorar la calidad de la educación y, por ende, la calidad de los profesionales y de su desempeño laboral, para, de esta manera, generar un aporte importante al mejoramiento conjunto de la salud y de la educación como bienes públicos de alto impacto social1.
Es precisamente en este panorama donde surge la necesidad de pensar nuevas maneras de concebir, desarrollar y garantizar la calidad de la educación médica2; maneras que sean acordes a las exigencias y necesidades del sistema de salud, pero también que den respuesta a los retos que plantea la internacionalización y globalización de la educación, sin perder de vista los contenidos científicos, las competencias humanísticas, sociales y comunicativas, el impacto social y la atención primaria en salud como ejes transversales de los procesos formativos y pedagógicos en salud. Todo ello soportado en estructuras administrativas en las que las universidades demuestren una gestión eficiente de sus recursos y de sus procesos educativos y administrativos, abordados desde la perspectiva y metodología del sistema de acreditación de programas educativos
Introducción
Los múltiples y complejos cambios a los que se han visto sometidos los sistemas de salud en el mundo demandan del sistema educativo, ahora más que nunca, sendos ajustes y reorganizaciones, de manera tal que sea más visible y articulada su relación en torno a objetivos, estrategias y controles mancomunados, encaminados a mejorar la calidad de la educación y, por ende, la calidad de los profesionales y de su desempeño laboral, para, de esta manera, generar un aporte importante al mejoramiento conjunto de la salud y de la educación como bienes públicos de alto impacto social1.
Es precisamente en este panorama donde surge la necesidad de pensar nuevas maneras de concebir, desarrollar y garantizar la calidad de la educación médica2; maneras que sean acordes a las exigencias y necesidades del sistema de salud, pero también que den respuesta a los retos que plantea la internacionalización y globalización de la educación, sin perder de vista los contenidos científicos, las competencias humanísticas, sociales y comunicativas, el impacto social y la atención primaria en salud como ejes transversales de los procesos formativos y pedagógicos en salud. Todo ello soportado en estructuras administrativas en las que las universidades demuestren una gestión eficiente de sus recursos y de sus procesos educativos y administrativos, abordados desde la perspectiva y metodología del sistema de acreditación de programas educativos
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Los múltiples y complejos cambios a los que se han visto sometidos los sistemas de salud en el mundo demandan del sistema educativo, ahora más que nunca, sendos ajustes y reorganizaciones, de manera tal que sea más visible y articulada su relación en torno a objetivos, estrategias y controles mancomunados, encaminados a mejorar la calidad de la educación y, por ende, la calidad de los profesionales y de su desempeño laboral, para, de esta manera, generar un aporte importante al mejoramiento conjunto de la salud y de la educación como bienes públicos de alto impacto social1.
Es precisamente en este panorama donde surge la necesidad de pensar nuevas maneras de concebir, desarrollar y garantizar la calidad de la educación médica2; maneras que sean acordes a las exigencias y necesidades del sistema de salud, pero también que den respuesta a los retos que plantea la internacionalización y globalización de la educación, sin perder de vista los contenidos científicos, las competencias humanísticas, sociales y comunicativas, el impacto social y la atención primaria en salud como ejes transversales de los procesos formativos y pedagógicos en salud. Todo ello soportado en estructuras administrativas en las que las universidades demuestren una gestión eficiente de sus recursos y de sus procesos educativos y administrativos, abordados desde la perspectiva y metodología del sistema de acreditación de programas educativos
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Los múltiples y complejos cambios a los que se han visto sometidos los sistemas de salud en el mundo demandan del sistema educativo, ahora más que nunca, sendos ajustes y reorganizaciones, de manera tal que sea más visible y articulada su relación en torno a objetivos, estrategias y controles mancomunados, encaminados a mejorar la calidad de la educación y, por ende, la calidad de los profesionales y de su desempeño laboral, para, de esta manera, generar un aporte importante al mejoramiento conjunto de la salud y de la educación como bienes públicos de alto impacto social1.
Es precisamente en este panorama donde surge la necesidad de pensar nuevas maneras de concebir, desarrollar y garantizar la calidad de la educación médica2; maneras que sean acordes a las exigencias y necesidades del sistema de salud, pero también que den respuesta a los retos que plantea la internacionalización y globalización de la educación, sin perder de vista los contenidos científicos, las competencias humanísticas, sociales y comunicativas, el impacto social y la atención primaria en salud como ejes transversales de los procesos formativos y pedagógicos en salud. Todo ello soportado en estructuras administrativas en las que las universidades demuestren una gestión eficiente de sus recursos y de sus procesos educativos y administrativos, abordados desde la perspectiva y metodología del sistema de acreditación de programas educativos
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Es precisamente en este panorama donde surge la necesidad de pensar nuevas maneras de concebir, desarrollar y garantizar la calidad de la educación médica2; maneras que sean acordes a las exigencias y necesidades del sistema de salud, pero también que den respuesta a los retos que plantea la internacionalización y globalización de la educación, sin perder de vista los contenidos científicos, las competencias humanísticas, sociales y comunicativas, el impacto social y la atención primaria en salud como ejes transversales de los procesos formativos y pedagógicos en salud. Todo ello soportado en estructuras administrativas en las que las universidades demuestren una gestión eficiente de sus recursos y de sus procesos educativos y administrativos, abordados desde la perspectiva y metodología del sistema de acreditación de programas educativos
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Es precisamente en este panorama donde surge la necesidad de pensar nuevas maneras de concebir, desarrollar y garantizar la calidad de la educación médica2; maneras que sean acordes a las exigencias y necesidades del sistema de salud, pero también que den respuesta a los retos que plantea la internacionalización y globalización de la educación, sin perder de vista los contenidos científicos, las competencias humanísticas, sociales y comunicativas, el impacto social y la atención primaria en salud como ejes transversales de los procesos formativos y pedagógicos en salud. Todo ello soportado en estructuras administrativas en las que las universidades demuestren una gestión eficiente de sus recursos y de sus procesos educativos y administrativos, abordados desde la perspectiva y metodología del sistema de acreditación de programas educativos
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Los múltiples y complejos cambios a los que se han visto sometidos los sistemas de salud en el mundo demandan del sistema educativo, ahora más que nunca, sendos ajustes y reorganizaciones, de manera tal que sea más visible y articulada su relación en torno a objetivos, estrategias y controles mancomunados, encaminados a mejorar la calidad de la educación y, por ende, la calidad de los profesionales y de su desempeño laboral, para, de esta manera, generar un aporte importante al mejoramiento conjunto de la salud y de la educación como bienes públicos de alto impacto social1.
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Los múltiples y complejos cambios a los que se han visto sometidos los sistemas de salud en el mundo demandan del sistema educativo, ahora más que nunca, sendos ajustes y reorganizaciones, de manera tal que sea más visible y articulada su relación en torno a objetivos, estrategias y controles mancomunados, encaminados a mejorar la calidad de la educación y, por ende, la calidad de los profesionales y de su desempeño laboral, para, de esta manera, generar un aporte importante al mejoramiento conjunto de la salud y de la educación como bienes públicos de alto impacto social1.
Es precisamente en este panorama donde surge la necesidad de pensar nuevas maneras de concebir, desarrollar y garantizar la calidad de la educación médica2; maneras que sean acordes a las exigencias y necesidades del sistema de salud, pero también que den respuesta a los retos que plantea la internacionalización y globalización de la educación, sin perder de vista los contenidos científicos, las competencias humanísticas, sociales y comunicativas, el impacto social y la atención primaria en salud como ejes transversales de los procesos formativos y pedagógicos en salud. Todo ello soportado en estructuras administrativas en las que las universidades demuestren una gestión eficiente de sus recursos y de sus procesos educativos y administrativos, abordados desde la perspectiva y metodología del sistema de acreditación de programas educativos