Pero la magna labor cultural que corresponde propiciar, dirigir y encauzar al internista, no puede realizarse sino mediante un alta y elástica función de la inteligencia. Poco vale al médico ser instruido si no es también educado y un lazo estrecho debe unir la medicina y la técnica con las humanidades. Una cultura general amasada en la lectura de los clásicos, en el estudio de la filosofía y las ciencias naturales, en el cultivo de la literatura y las bellas artes, en las incursiones por la historia y la sociología, en los viajes de observación y estudio, debe constituir objeto de primer orden en la formación de las personalidades médicas. Aquí las brillantes palabras del Profesor Ignacio Chávez, el gran maestro de la cardiología.
Pero la magna labor cultural que corresponde propiciar, dirigir y encauzar al internista, no puede realizarse sino mediante un alta y elástica función de la inteligencia. Poco vale al médico ser instruido si no es también educado y un lazo estrecho debe unir la medicina y la técnica con las humanidades. Una cultura general amasada en la lectura de los clásicos, en el estudio de la filosofía y las ciencias naturales, en el cultivo de la literatura y las bellas artes, en las incursiones por la historia y la sociología, en los viajes de observación y estudio, debe constituir objeto de primer orden en la formación de las personalidades médicas. Aquí las brillantes palabras del Profesor Ignacio Chávez, el gran maestro de la cardiología.
Pero la magna labor cultural que corresponde propiciar, dirigir y encauzar al internista, no puede realizarse sino mediante un alta y elástica función de la inteligencia. Poco vale al médico ser instruido si no es también educado y un lazo estrecho debe unir la medicina y la técnica con las humanidades. Una cultura general amasada en la lectura de los clásicos, en el estudio de la filosofía y las ciencias naturales, en el cultivo de la literatura y las bellas artes, en las incursiones por la historia y la sociología, en los viajes de observación y estudio, debe constituir objeto de primer orden en la formación de las personalidades médicas. Aquí las brillantes palabras del Profesor Ignacio Chávez, el gran maestro de la cardiología.
Pero la magna labor cultural que corresponde propiciar, dirigir y encauzar al internista, no puede realizarse sino mediante un alta y elástica función de la inteligencia. Poco vale al médico ser instruido si no es también educado y un lazo estrecho debe unir la medicina y la técnica con las humanidades. Una cultura general amasada en la lectura de los clásicos, en el estudio de la filosofía y las ciencias naturales, en el cultivo de la literatura y las bellas artes, en las incursiones por la historia y la sociología, en los viajes de observación y estudio, debe constituir objeto de primer orden en la formación de las personalidades médicas. Aquí las brillantes palabras del Profesor Ignacio Chávez, el gran maestro de la cardiología.
Pero la magna labor cultural que corresponde propiciar, dirigir y encauzar al internista, no puede realizarse sino mediante un alta y elástica función de la inteligencia. Poco vale al médico ser instruido si no es también educado y un lazo estrecho debe unir la medicina y la técnica con las humanidades. Una cultura general amasada en la lectura de los clásicos, en el estudio de la filosofía y las ciencias naturales, en el cultivo de la literatura y las bellas artes, en las incursiones por la historia y la sociología, en los viajes de observación y estudio, debe constituir objeto de primer orden en la formación de las personalidades médicas. Aquí las brillantes palabras del Profesor Ignacio Chávez, el gran maestro de la cardiología.
Primer seminario de la enseñanza de medicina interna.pdf
Resumen :
Pero la magna labor cultural que corresponde propiciar, dirigir y encauzar al internista, no puede realizarse sino mediante un alta y elástica función de la inteligencia. Poco vale al médico ser instruido si no es también educado y un lazo estrecho debe unir la medicina y la técnica con las humanidades. Una cultura general amasada en la lectura de los clásicos, en el estudio de la filosofía y las ciencias naturales, en el cultivo de la literatura y las bellas artes, en las incursiones por la historia y la sociología, en los viajes de observación y estudio, debe constituir objeto de primer orden en la formación de las personalidades médicas. Aquí las brillantes palabras del Profesor Ignacio Chávez, el gran maestro de la cardiología.
Pero la magna labor cultural que corresponde propiciar, dirigir y encauzar al internista, no puede realizarse sino mediante un alta y elástica función de la inteligencia. Poco vale al médico ser instruido si no es también educado y un lazo estrecho debe unir la medicina y la técnica con las humanidades. Una cultura general amasada en la lectura de los clásicos, en el estudio de la filosofía y las ciencias naturales, en el cultivo de la literatura y las bellas artes, en las incursiones por la historia y la sociología, en los viajes de observación y estudio, debe constituir objeto de primer orden en la formación de las personalidades médicas. Aquí las brillantes palabras del Profesor Ignacio Chávez, el gran maestro de la cardiología.
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Pero la magna labor cultural que corresponde propiciar, dirigir y encauzar al internista, no puede realizarse sino mediante un alta y elástica función de la inteligencia. Poco vale al médico ser instruido si no es también educado y un lazo estrecho debe unir la medicina y la técnica con las humanidades. Una cultura general amasada en la lectura de los clásicos, en el estudio de la filosofía y las ciencias naturales, en el cultivo de la literatura y las bellas artes, en las incursiones por la historia y la sociología, en los viajes de observación y estudio, debe constituir objeto de primer orden en la formación de las personalidades médicas. Aquí las brillantes palabras del Profesor Ignacio Chávez, el gran maestro de la cardiología.