En la enfermedad humana y su tratamiento intervienen cuatro
grandes factores que se enlazan y traslapan de manera indisoluble: el biológico, el psicológico, el clínico y el sociocultural.
En correspondencia directa con estos ingredientes o facetas
de la enfermedad, desde el punto de vista del conocimiento
médico es posible distinguir cuatro enfoques: (1) la patología,
cuya naturaleza es biológica: hay enfermedades; (2) el padecimiento, de fundamento psicológico: hay enfermos; (3) la relación clínica en el ámbito de la comunicación cara a cara: hay
vínculos terapéuticos; y (4) el trastorno de la salud en el marco social y cultural: hay paradigmas médicos. Una propuesta
previa de estas perspectivas apareció en la introducción a un
libro de un fotógrafo mexicano que ilustra su periplo en busca
de tratamiento de su propio caso de esclerosis múltiple.1
Si concebimos al ser humano como un ser biológico sujeto a leyes naturales, la medicina formula patologías, daños
o lesiones corporales, analiza sus manifestaciones celulares
y funcionales, establece sus causas y su curso natural probable, sus expresiones manifiestas y formas de curación. La investigación médica ha abordado estos elementos utilizando
el método científico en boga con un considerable y creciente
éxito teórico y empírico. Este abordaje ocurre mediante una
perspectiva epistemológica en tercera persona, afín a la biología y demás ciencias naturales. Ahora bien, en tanto ser
psicológico, sujeto a influencias tanto biológicas como culturales, se habla de padecimiento, sufrimiento y dolencia, la
manera como cada enfermo siente, encara, valora, atiende
y sobrelleva su enfermedad. El enfoque epistemológico es
una perspectiva en primera persona según la cual el sujeto percibe y concibe su padecer y lo expresa usualmente en
solicitudes de consuelo, ayuda y solución. En tercer término, la interacción entre enfermo y médico depende de una
comunicación cara a cara propia de la relación clínica que
se enmarca en una epistemología bidireccional en segunda
persona. El paciente solicita ayuda o apoyo y el tratante utiliza una exploración múltiple para llegar a un diagnóstico,
plantear y emprender una terapéutica, además de proveer
acciones de cuidado, consideración y consuelo.
En la enfermedad humana y su tratamiento intervienen cuatro
grandes factores que se enlazan y traslapan de manera indisoluble: el biológico, el psicológico, el clínico y el sociocultural.
En correspondencia directa con estos ingredientes o facetas
de la enfermedad, desde el punto de vista del conocimiento
médico es posible distinguir cuatro enfoques: (1) la patología,
cuya naturaleza es biológica: hay enfermedades; (2) el padecimiento, de fundamento psicológico: hay enfermos; (3) la relación clínica en el ámbito de la comunicación cara a cara: hay
vínculos terapéuticos; y (4) el trastorno de la salud en el marco social y cultural: hay paradigmas médicos. Una propuesta
previa de estas perspectivas apareció en la introducción a un
libro de un fotógrafo mexicano que ilustra su periplo en busca
de tratamiento de su propio caso de esclerosis múltiple.1
Si concebimos al ser humano como un ser biológico sujeto a leyes naturales, la medicina formula patologías, daños
o lesiones corporales, analiza sus manifestaciones celulares
y funcionales, establece sus causas y su curso natural probable, sus expresiones manifiestas y formas de curación. La investigación médica ha abordado estos elementos utilizando
el método científico en boga con un considerable y creciente
éxito teórico y empírico. Este abordaje ocurre mediante una
perspectiva epistemológica en tercera persona, afín a la biología y demás ciencias naturales. Ahora bien, en tanto ser
psicológico, sujeto a influencias tanto biológicas como culturales, se habla de padecimiento, sufrimiento y dolencia, la
manera como cada enfermo siente, encara, valora, atiende
y sobrelleva su enfermedad. El enfoque epistemológico es
una perspectiva en primera persona según la cual el sujeto percibe y concibe su padecer y lo expresa usualmente en
solicitudes de consuelo, ayuda y solución. En tercer término, la interacción entre enfermo y médico depende de una
comunicación cara a cara propia de la relación clínica que
se enmarca en una epistemología bidireccional en segunda
persona. El paciente solicita ayuda o apoyo y el tratante utiliza una exploración múltiple para llegar a un diagnóstico,
plantear y emprender una terapéutica, además de proveer
acciones de cuidado, consideración y consuelo.
En la enfermedad humana y su tratamiento intervienen cuatro
grandes factores que se enlazan y traslapan de manera indisoluble: el biológico, el psicológico, el clínico y el sociocultural.
En correspondencia directa con estos ingredientes o facetas
de la enfermedad, desde el punto de vista del conocimiento
médico es posible distinguir cuatro enfoques: (1) la patología,
cuya naturaleza es biológica: hay enfermedades; (2) el padecimiento, de fundamento psicológico: hay enfermos; (3) la relación clínica en el ámbito de la comunicación cara a cara: hay
vínculos terapéuticos; y (4) el trastorno de la salud en el marco social y cultural: hay paradigmas médicos. Una propuesta
previa de estas perspectivas apareció en la introducción a un
libro de un fotógrafo mexicano que ilustra su periplo en busca
de tratamiento de su propio caso de esclerosis múltiple.1
Si concebimos al ser humano como un ser biológico sujeto a leyes naturales, la medicina formula patologías, daños
o lesiones corporales, analiza sus manifestaciones celulares
y funcionales, establece sus causas y su curso natural probable, sus expresiones manifiestas y formas de curación. La investigación médica ha abordado estos elementos utilizando
el método científico en boga con un considerable y creciente
éxito teórico y empírico. Este abordaje ocurre mediante una
perspectiva epistemológica en tercera persona, afín a la biología y demás ciencias naturales. Ahora bien, en tanto ser
psicológico, sujeto a influencias tanto biológicas como culturales, se habla de padecimiento, sufrimiento y dolencia, la
manera como cada enfermo siente, encara, valora, atiende
y sobrelleva su enfermedad. El enfoque epistemológico es
una perspectiva en primera persona según la cual el sujeto percibe y concibe su padecer y lo expresa usualmente en
solicitudes de consuelo, ayuda y solución. En tercer término, la interacción entre enfermo y médico depende de una
comunicación cara a cara propia de la relación clínica que
se enmarca en una epistemología bidireccional en segunda
persona. El paciente solicita ayuda o apoyo y el tratante utiliza una exploración múltiple para llegar a un diagnóstico,
plantear y emprender una terapéutica, además de proveer
acciones de cuidado, consideración y consuelo.
En la enfermedad humana y su tratamiento intervienen cuatro
grandes factores que se enlazan y traslapan de manera indisoluble: el biológico, el psicológico, el clínico y el sociocultural.
En correspondencia directa con estos ingredientes o facetas
de la enfermedad, desde el punto de vista del conocimiento
médico es posible distinguir cuatro enfoques: (1) la patología,
cuya naturaleza es biológica: hay enfermedades; (2) el padecimiento, de fundamento psicológico: hay enfermos; (3) la relación clínica en el ámbito de la comunicación cara a cara: hay
vínculos terapéuticos; y (4) el trastorno de la salud en el marco social y cultural: hay paradigmas médicos. Una propuesta
previa de estas perspectivas apareció en la introducción a un
libro de un fotógrafo mexicano que ilustra su periplo en busca
de tratamiento de su propio caso de esclerosis múltiple.1
Si concebimos al ser humano como un ser biológico sujeto a leyes naturales, la medicina formula patologías, daños
o lesiones corporales, analiza sus manifestaciones celulares
y funcionales, establece sus causas y su curso natural probable, sus expresiones manifiestas y formas de curación. La investigación médica ha abordado estos elementos utilizando
el método científico en boga con un considerable y creciente
éxito teórico y empírico. Este abordaje ocurre mediante una
perspectiva epistemológica en tercera persona, afín a la biología y demás ciencias naturales. Ahora bien, en tanto ser
psicológico, sujeto a influencias tanto biológicas como culturales, se habla de padecimiento, sufrimiento y dolencia, la
manera como cada enfermo siente, encara, valora, atiende
y sobrelleva su enfermedad. El enfoque epistemológico es
una perspectiva en primera persona según la cual el sujeto percibe y concibe su padecer y lo expresa usualmente en
solicitudes de consuelo, ayuda y solución. En tercer término, la interacción entre enfermo y médico depende de una
comunicación cara a cara propia de la relación clínica que
se enmarca en una epistemología bidireccional en segunda
persona. El paciente solicita ayuda o apoyo y el tratante utiliza una exploración múltiple para llegar a un diagnóstico,
plantear y emprender una terapéutica, además de proveer
acciones de cuidado, consideración y consuelo.
En la enfermedad humana y su tratamiento intervienen cuatro
grandes factores que se enlazan y traslapan de manera indisoluble: el biológico, el psicológico, el clínico y el sociocultural.
En correspondencia directa con estos ingredientes o facetas
de la enfermedad, desde el punto de vista del conocimiento
médico es posible distinguir cuatro enfoques: (1) la patología,
cuya naturaleza es biológica: hay enfermedades; (2) el padecimiento, de fundamento psicológico: hay enfermos; (3) la relación clínica en el ámbito de la comunicación cara a cara: hay
vínculos terapéuticos; y (4) el trastorno de la salud en el marco social y cultural: hay paradigmas médicos. Una propuesta
previa de estas perspectivas apareció en la introducción a un
libro de un fotógrafo mexicano que ilustra su periplo en busca
de tratamiento de su propio caso de esclerosis múltiple.1
Si concebimos al ser humano como un ser biológico sujeto a leyes naturales, la medicina formula patologías, daños
o lesiones corporales, analiza sus manifestaciones celulares
y funcionales, establece sus causas y su curso natural probable, sus expresiones manifiestas y formas de curación. La investigación médica ha abordado estos elementos utilizando
el método científico en boga con un considerable y creciente
éxito teórico y empírico. Este abordaje ocurre mediante una
perspectiva epistemológica en tercera persona, afín a la biología y demás ciencias naturales. Ahora bien, en tanto ser
psicológico, sujeto a influencias tanto biológicas como culturales, se habla de padecimiento, sufrimiento y dolencia, la
manera como cada enfermo siente, encara, valora, atiende
y sobrelleva su enfermedad. El enfoque epistemológico es
una perspectiva en primera persona según la cual el sujeto percibe y concibe su padecer y lo expresa usualmente en
solicitudes de consuelo, ayuda y solución. En tercer término, la interacción entre enfermo y médico depende de una
comunicación cara a cara propia de la relación clínica que
se enmarca en una epistemología bidireccional en segunda
persona. El paciente solicita ayuda o apoyo y el tratante utiliza una exploración múltiple para llegar a un diagnóstico,
plantear y emprender una terapéutica, además de proveer
acciones de cuidado, consideración y consuelo.
En la enfermedad humana y su tratamiento intervienen cuatro
grandes factores que se enlazan y traslapan de manera indisoluble: el biológico, el psicológico, el clínico y el sociocultural.
En correspondencia directa con estos ingredientes o facetas
de la enfermedad, desde el punto de vista del conocimiento
médico es posible distinguir cuatro enfoques: (1) la patología,
cuya naturaleza es biológica: hay enfermedades; (2) el padecimiento, de fundamento psicológico: hay enfermos; (3) la relación clínica en el ámbito de la comunicación cara a cara: hay
vínculos terapéuticos; y (4) el trastorno de la salud en el marco social y cultural: hay paradigmas médicos. Una propuesta
previa de estas perspectivas apareció en la introducción a un
libro de un fotógrafo mexicano que ilustra su periplo en busca
de tratamiento de su propio caso de esclerosis múltiple.1
Si concebimos al ser humano como un ser biológico sujeto a leyes naturales, la medicina formula patologías, daños
o lesiones corporales, analiza sus manifestaciones celulares
y funcionales, establece sus causas y su curso natural probable, sus expresiones manifiestas y formas de curación. La investigación médica ha abordado estos elementos utilizando
el método científico en boga con un considerable y creciente
éxito teórico y empírico. Este abordaje ocurre mediante una
perspectiva epistemológica en tercera persona, afín a la biología y demás ciencias naturales. Ahora bien, en tanto ser
psicológico, sujeto a influencias tanto biológicas como culturales, se habla de padecimiento, sufrimiento y dolencia, la
manera como cada enfermo siente, encara, valora, atiende
y sobrelleva su enfermedad. El enfoque epistemológico es
una perspectiva en primera persona según la cual el sujeto percibe y concibe su padecer y lo expresa usualmente en
solicitudes de consuelo, ayuda y solución. En tercer término, la interacción entre enfermo y médico depende de una
comunicación cara a cara propia de la relación clínica que
se enmarca en una epistemología bidireccional en segunda
persona. El paciente solicita ayuda o apoyo y el tratante utiliza una exploración múltiple para llegar a un diagnóstico,
plantear y emprender una terapéutica, además de proveer
acciones de cuidado, consideración y consuelo.
En la enfermedad humana y su tratamiento intervienen cuatro
grandes factores que se enlazan y traslapan de manera indisoluble: el biológico, el psicológico, el clínico y el sociocultural.
En correspondencia directa con estos ingredientes o facetas
de la enfermedad, desde el punto de vista del conocimiento
médico es posible distinguir cuatro enfoques: (1) la patología,
cuya naturaleza es biológica: hay enfermedades; (2) el padecimiento, de fundamento psicológico: hay enfermos; (3) la relación clínica en el ámbito de la comunicación cara a cara: hay
vínculos terapéuticos; y (4) el trastorno de la salud en el marco social y cultural: hay paradigmas médicos. Una propuesta
previa de estas perspectivas apareció en la introducción a un
libro de un fotógrafo mexicano que ilustra su periplo en busca
de tratamiento de su propio caso de esclerosis múltiple.1
Si concebimos al ser humano como un ser biológico sujeto a leyes naturales, la medicina formula patologías, daños
o lesiones corporales, analiza sus manifestaciones celulares
y funcionales, establece sus causas y su curso natural probable, sus expresiones manifiestas y formas de curación. La investigación médica ha abordado estos elementos utilizando
el método científico en boga con un considerable y creciente
éxito teórico y empírico. Este abordaje ocurre mediante una
perspectiva epistemológica en tercera persona, afín a la biología y demás ciencias naturales. Ahora bien, en tanto ser
psicológico, sujeto a influencias tanto biológicas como culturales, se habla de padecimiento, sufrimiento y dolencia, la
manera como cada enfermo siente, encara, valora, atiende
y sobrelleva su enfermedad. El enfoque epistemológico es
una perspectiva en primera persona según la cual el sujeto percibe y concibe su padecer y lo expresa usualmente en
solicitudes de consuelo, ayuda y solución. En tercer término, la interacción entre enfermo y médico depende de una
comunicación cara a cara propia de la relación clínica que
se enmarca en una epistemología bidireccional en segunda
persona. El paciente solicita ayuda o apoyo y el tratante utiliza una exploración múltiple para llegar a un diagnóstico,
plantear y emprender una terapéutica, además de proveer
acciones de cuidado, consideración y consuelo.
En la enfermedad humana y su tratamiento intervienen cuatro
grandes factores que se enlazan y traslapan de manera indisoluble: el biológico, el psicológico, el clínico y el sociocultural.
En correspondencia directa con estos ingredientes o facetas
de la enfermedad, desde el punto de vista del conocimiento
médico es posible distinguir cuatro enfoques: (1) la patología,
cuya naturaleza es biológica: hay enfermedades; (2) el padecimiento, de fundamento psicológico: hay enfermos; (3) la relación clínica en el ámbito de la comunicación cara a cara: hay
vínculos terapéuticos; y (4) el trastorno de la salud en el marco social y cultural: hay paradigmas médicos. Una propuesta
previa de estas perspectivas apareció en la introducción a un
libro de un fotógrafo mexicano que ilustra su periplo en busca
de tratamiento de su propio caso de esclerosis múltiple.1
Si concebimos al ser humano como un ser biológico sujeto a leyes naturales, la medicina formula patologías, daños
o lesiones corporales, analiza sus manifestaciones celulares
y funcionales, establece sus causas y su curso natural probable, sus expresiones manifiestas y formas de curación. La investigación médica ha abordado estos elementos utilizando
el método científico en boga con un considerable y creciente
éxito teórico y empírico. Este abordaje ocurre mediante una
perspectiva epistemológica en tercera persona, afín a la biología y demás ciencias naturales. Ahora bien, en tanto ser
psicológico, sujeto a influencias tanto biológicas como culturales, se habla de padecimiento, sufrimiento y dolencia, la
manera como cada enfermo siente, encara, valora, atiende
y sobrelleva su enfermedad. El enfoque epistemológico es
una perspectiva en primera persona según la cual el sujeto percibe y concibe su padecer y lo expresa usualmente en
solicitudes de consuelo, ayuda y solución. En tercer término, la interacción entre enfermo y médico depende de una
comunicación cara a cara propia de la relación clínica que
se enmarca en una epistemología bidireccional en segunda
persona. El paciente solicita ayuda o apoyo y el tratante utiliza una exploración múltiple para llegar a un diagnóstico,
plantear y emprender una terapéutica, además de proveer
acciones de cuidado, consideración y consuelo.