Si los falsos profetas de la medicina se cuentan por miles, los de la nutrición ya empiezan a ser millones y seguro que no es una exageración. Las redes sociales han abierto para ellos una vitrina sin criterios de selección, y con ellas han atrapado a incautos de diversa índole: desde los que creen que los consejos tienen sustento científico hasta los que creen que esos influenciadores predican, aplican y no tienen intereses de por medio... Gustavo Quintero, presidente de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame), expresaba su preocupación por el “divorcio entre lo que la población necesita y las competencias del profesional que se forma”, y por el hecho de que “muchos de los programas curriculares se centran en la cura de enfermedades tratadas en hospitales, cuando el foco debe ser el entorno natural de la gente”. Los vacíos en la enseñanza de la nutrición son un claro ejemplo de ese divorcio.