La pandemia por Covid-19 es un problema de salud pública mundial sin precedentes en la historia reciente, que ha obligado al aislamiento social y a la detención de la actividad productiva y educativa en todos los niveles. Esto incluye la forma en que se hace y se concibe la educación superior, tanto a nivel de pregrado como de posgrado. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), más de 100 países han decretado un cierre nacional de las instalaciones educativas y se estima que cerca de 900 millones de estudiantes se han visto afectados por el cierre de instituciones de educación (1). Lo anterior, ha motivado a un ejercicio de reflexión sobre cuáles son las posibles alternativas ante un nuevo escenario, caracterizado de forma dominante por la desaparición de la presencialidad, y cuáles son las posibles soluciones para salir de esta situación con las menores repercusiones negativas posibles (2). (Tomado del poster)