Esta situación se debe a que esta ley otorga plena autonomía a las instituciones de educación superior para la creación de nuevos programas. Más específicamente en medicina, esta tendencia es evidente en la creación de los estudios de pregrado y posgrado. Antes de la promulgación de esta ley, sólo había 21 facultades de medicina en Colombia, de las cuales 11 eran públicas y 10 privadas, con un total de 26.365 estudiantes. Seis años más tarde, hay 42 escuelas, 13 de las cuales son públicas, y el resto han sido creadas por instituciones privadas, lo que indica que la formación médica se ha concentrado en este sector.