Los geriatras clínicos deben ser capaces de analizar e interpretar los cambios bio-psicosociales y funcionales propios del envejecimiento, lo cual le permitirá realizar intervenciones adecuadas en salud a nivel individual, familiar y comunitario. Basados en los modelos de atención en salud al anciano, que permita llevar a cabo actividades de prevención, promoción, evaluación, tratamiento y rehabilitación. Adicionalmente, los geriatras clínicos se comprometen a formarse con amplio conocimiento teórico y práctico en la atención integral, la investigación, la docencia y el desarrollo de modelos de atención que permitan, con criterios éticos, mejorar o mantener el bienestar del anciano.