Resumen: En la Declaración que surge de la conferencia de El Cairo, los gobiernos de más de 180 países reconocieron por primera vez, como parte de los derechos humanos, a aquéllos dirigidos a garantizar la salud sexual y reproductiva, la elección libre e informada y laño discriminación o coerción en asuntos relacionados con la vida sexual y reproductiva. Estos derechos, ahora oficiales, se agregan al derecho a la planificación familiar establecido desde hace más de dos décadas en constituciones e instrumentos legislativos de muchos países del mundo. En esta misma conferencia, él mundo dejó asentado que el logro de las metas demográficas, tales como la reducción del crecimiento de la población, requeriría no sólo de programas y servicios de planificación familiar, sino de un cambio mucho más amplio que incluye mejoría en la condición de las mujeres en el contexto familiar, comunitario y nacional Dejar claramente asentado este concepto fue de vital importancia para las mujeres de los países pobres, quienes no pueden ejercer sus derechos o alcanzar la salud reproductiva por falta de poder en el seno familiar y en la sociedad. De El Cairo emanó también un nuevo énfasis en el papel de las mujeres como piezas centrales del desarrollo social económico y demográfico.