El educador por su parte, siente que no tiene nada que decir en este campo u opta por denominar filosofía a todo aquello que no puede conceptualizar ni como objetivo, ni como actividad; casi que llega a entenderse por filosofía educativa todo aquello que reviste el carácter de vaguedad y abstracción; en otras ocasiones, el educador, coaccionado por la urgencia de la acción, por las demandas inmediatas” y por el poco tiempo del que dispone para el planeamiento, termina transándose por una formulación rápida de unos principios a los cuales da el nombre de Marco Teórico Filosófico.