El sector de la salud se ha convertido en muchas partes en una organización grande y compleja que rara vez funciona como un todo coordinado; su rendimiento y eficiencia podrían mejorar mucho si se aplicaran técnicas de gestión ya establecidas para otros sectores. Para esto es necesario un proceso de desarrollo de personal, el cual comprende tres funciones inseparables. En primer lugar, la planeación del personal, es decir, la estimación de los requerimientos actuales y futuros de mano de obra para las actividades de salud, como base para determinar el volumen y la calidad de la oferta de cada categoría ocupacional, que el país necesita para satisfacer la demanda de servicios por parte de la comunidad, en un periodo dado. En segundo lugar, la definición del tipo y la calidad de la educación y su adecuación para que el trabajador preste servicios congruentes con las necesidades de salud de las comunidades. Finalmente, la administración del personal de salud, que tiene que ver con la selección, el empleo, la motivación, las condiciones de trabajo, la educación continua, la supervisión y la evaluación de su desempeño.